martes, 21 de septiembre de 2010

Me invadía lo que los de más pensaran de mí. Me invadía la sensación de estar en la soledad. Me invadía el pensar que alguien podía dejarme de lado, reemplazándome. Me invadían pensamientos que nadie más que yo tenía. Me invadía la manera que tenía que pensar. Me invadían las preguntas estúpidas. Me invadían las malas sensaciones. Llegando al punto final, llegando al punto donde todo eso cambió. Donde ya todo es completamente diferente, sintiéndome diferente.

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