Tan perfecto que asustaba
viernes, 24 de septiembre de 2010
martes, 21 de septiembre de 2010
Me invadía lo que los de más pensaran de mí. Me invadía la sensación de estar en la soledad. Me invadía el pensar que alguien podía dejarme de lado, reemplazándome. Me invadían pensamientos que nadie más que yo tenía. Me invadía la manera que tenía que pensar. Me invadían las preguntas estúpidas. Me invadían las malas sensaciones. Llegando al punto final, llegando al punto donde todo eso cambió. Donde ya todo es completamente diferente, sintiéndome diferente.
Pocos son los que creen en la felicidad instantánea y pensar que solo depende de nosotros mismos el estar feliz. No se trata de decir que no debemos estar amargados, porque siempre hay ocasiones en las que de verdad tenemos todo el derecho a estarlo, pero el estarlo por una cosa sin sentido, cambia.